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¡Hola! Me llamo Andrés, en italiano Andrea, Andrea Polidoro y soy un “Walk blogger”. Vamos, ¡alguien que escribe blogs con sus pies! Bueno, bromas aparte, nací en Italia, en Milán para ser más precisos. Fue durante una fría mañana del 1970 en una casa a dos pasos de la famosa “Via Gluck” de Celentano, el cantante de “Azzurro”. En aquellos tiempos la ciudad ya se había comido casi todo el verde de los campos, y de azul quedaba ya muy poco.

Siempre creí que la metrópolis de Milán era lo mejor que podía existir en el mundo, hasta que un día cogí mi mochila y empecé a viajar. Desde ese momento mi vida cambió y comencé un apasionante y tortuoso camino personal, durante el cual visité casi toda Europa y llegué hasta América Central, pasando por el encantador desierto del Sahara. He conocido a muchas personas, he aprendido tantas cosas de la vida y he establecido una profunda amistad conmigo mismo. En ésta vida en la que he recorrido paso a paso el mundo, el mundo me ha devuelto con cada paso a la vida.

Tengo un diploma de contable del que nunca me serví, trabajé como educador social, azafato, granjero, almacenista, pintor, camarero, enfermero y fui también…fraile. ¡Sí! fui uno de esos misioneros religiosos majos que se van a vivir en medio de la gente humilde para compartir su destino, ganarse la vida y trabajar como los demás. Uno de esos hermanos que eligen vivir en los barrios más difíciles, en los países más pobres, en las realidades más complejas, con el único propósito de vivir relaciones más profundas y verdaderas con las personas. He hecho tantas cosas en mi vida que la flexibilidad y la apertura mental se han convertido en mi divisa, e incluso me desenvuelvo bastante bien en las situaciones de precariedad. Dicen de mí que soy un “alma libre” aunque yo creo más bien que soy simplemente fiel a mí mismo.

Bueno, el trabajo es importante, pero las pasiones alimentan la felicidad. Amo la música y soy guitarrista por accidente ya que tras mucho tiempo tocando me di cuenta de que mi amor realmente era hacia el bajo. A veces compongo melodías tristes con el piano, saco algunos ritmos elementales con la batería y me destrozo los pulmones intentando soplar la trompeta, ¡sin mucho éxito! Desde hace poco llevo siempre encima una harmónica. En fin, creo que soy mejor canturreando y burlándome que haciendo música.

Soy también un apasionado de la fotografía aunque hace nada que decidí comprarme la primera cámara de verdad. En resumidas cuentas, amo todo lo que tenga que ver con la expresión artística: la música, las fotos y la escritura. Como todos, tengo un mar de cualidades y defectos contra los cuales choco de vez en cuando, ¡Yo y los que me rodean!
El 1 de enero de 2017 decidí dejar mi trabajo como enfermero para abrir este blog dónde deseo hablar del camino y de todo lo que viven las personas andando. Ha sido difícil alejarse del confort y la seguridad, pero tras muchos miedos y preocupaciones lo intenté dando el primer paso. ¡Ahora sé que escogí lo mejor para mí!

En este blog quiero recoger muchas historias, e invitar a las personas a compartir su versión de como ésta experiencia tan fuerte ha revolucionado su vida entera.

Si estoy aquí, tomándome el tiempo para escribir algo, es porque ya desde pequeño me solía poner en la mesa con mi vieja maquina de escribir con su cinta, que se estropeaba cada cinco minutos, soñando historias que contar. El gusto que tengo por la escritura y las historias remonta pues a mi niñez. Ahora es más fácil, una hoja blanca (por lo menos virtual) y las palabras salen solas.

Cuando empiezas a caminar encuentras a mucha gente y con ésta, sus historias, sus miedos, sus felicidades, todas diferentes y todas preciosas. Os puedo asegurar que con este blog intentaré regalarles la impresión de estar andando, aunque en realidad estéis sentados en el sofá o delante de la pantalla, mientras que os preparáis, emocionados, para vuestro primer camino.

Ya han sido muchos los amigos que me han pedido caminar juntos, y aquí estamos, para hacer el primer paso con “un camino por empezar”. No podía esperar nada mejor para mi vida. ¡Caminemos juntos! A menudo, la felicidad suele estar al lado nuestro: nos toca a nosotros hacer el movimiento justo para alcanzarla!
¡Y ahora vamos allá!